Cómo controlar los celos


Aprende a controlar los celos que no te permiten disfrutar de una buena relación y que te provocan un sufrimiento constante.



¿Sufres por ser celoso?

Aprende a controlar los celos.



"Celos, ese dragón que asesina al amor bajo el pretexto de mantenerlo vivo. Havelock Ellis. (Médico, psicólogo y sexólogo Inglés).




¿Se puede confiar en los celos?

Una de las cosas más importantes que debemos saber, es que nuestra percepción es subjetiva, es decir, que no todo lo que decimos que vemos y que escuchamos, está sucediendo de la manera y con la intensidad con la que nosotros lo percibimos. Nuestra percepción está distorsionada por muchos factores.

Por lo tanto, ten en cuenta que en determinadas situaciones puedes estar equivocado, ya sea en tus percepciones o en tus suposiciones. Nadie tiene siempre la razón y hay situaciones que pueden ser engañosas, además de que, con frecuencia, únicamente conocemos datos aislados o nos estamos dejando llevar por nuestros temores.

Esto mismo puede suceder cuando nos sentimos celosos. En estos casos, es muy probable que veamos una amenaza en una gran parte de las conductas de nuestra pareja y que, por ello, vivamos constantemente angustiados y discutiendo con ella, debilitando así, la relación, sin darnos cuenta de que podemos estar equivocados.

Sin embargo, uno de los principales problemas es que, con frecuencia, el mal manejo de nuestros celos provoca situaciones que los incrementan, ya que, mientras más tratamos de descubrir señales que los justifiquen o mientras más atacamos a nuestra pareja, más motivos le damos a ella para que nos mienta o para que se aleje de nosotros, con lo que se establece un círculo vicioso que aumenta nuestro sufrimiento.

Está demostrado, que una gran parte de nuestros sentimientos están provocados y mantenidos por nuestros pensamientos, por lo tanto, cuando nos sentimos celosos, es necesario buscar que pensamientos se encuentran detrás de dichos sentimientos, para poder trabajar en ellos. En ocasiones, debemos buscar los pensamientos que están “escondidos”, es decir, que no están claramente verbalizados o porque están, de alguna manera semi inconscientes o porque nos cuesta trabajo y nos duele reconocerlos. Aunque debemos trabajar con todos nuestros pensamientos, es a estos últimos, a los que más atención debemos de prestarles.

Por ejemplo, si decimos: “Seguramente prefiere irse con alguien más divertido”, algunos de los pensamientos  que pueden estar implícitos (detrás) de dicha expresión son: “Conmigo no se divierte porque soy un aburrido, yo no tengo nada que ofrecerle, si yo fuera más inteligente, ella estaría más contenta, pero soy un tonto, etc.”.

Como ya comenté, este diálogo interno que mantenemos con nosotros mismos, debe de ser cambiado, ya que es incorrecto porque está basado en afirmaciones subjetivas, exageradas, absolutistas e inadecuadas.

Cuando podemos detectar dónde, cómo y cuándo aprendimos a pensar de esta manera, nos es más fácil entender nuestra conducta y modificarla, así como cambiar dichos pensamientos.

Es importante que, cuando trabajes en este aspecto, no te ataques critiques o devalúes por tus sentimientos y/o pensamientos. Recuerda que son lógicos y normales, de acuerdo a lo que has vivido y aprendido, pero que, dado que te causan daño, es importante aprender a sustituirlos por unos más adecuados.




¿Qué puedes hacer?

1.    Aprende a sentir tus emociones, sin reaccionar inmediatamente ante ellas. A mantenerte calmad@, para analizarlas y actuar de acuerdo a lo que se requiere. En esos momentos, busca la manera de tranquilizarte y controlarte para que puedas trabajar tanto en ellas como en tus pensamientos. Puedes hacerlo a través de la respiración, con ejercicios de relajación, escuchando música y/o cantando con ella, saliendo a caminar, etc., de acuerdo a tus gustos.

 

2.    Detecta tu diálogo interno y escúchalo, pero no para actuar de acuerdo a él, sino para poder debatirlo y modificarlo.

 

3.    Repítete, constantemente, que tu valor como personas depende de ti mismo, de tu esencia como ser humano (y todos los seres humanos somos valiosos) y no de lo que otras personas dicen o hacen. Trabaja en tu autoestima.

 

4.    Date cuenta de que puedes estar bien, aun estando solo. No necesitas de tu pareja para estar bien, aunque la ames y prefieras vivir con ella, dado que consideras que juntos van a ser más felices.

 

5.    Busca la manera de sentirte a gusto y satisfecho contigo mismo y de expresarte cariño y aceptación.

 

6.    Habla de tus molestias y de este problema, con tu pareja, pero hazlo de manera adecuada. Respira, relájate y piensa antes de empezar y hazlo, hablando en primera persona y sin atacarla, expresando tus sentimientos y deseos. Evita los pleitos, porque no van a lograr nada. Si debido a los celos que sientes, estás siendo agresivo o sarcástico con tu pareja, no continúes con esa actitud, mejor habla honestamente con ella y dile, “estoy enojado o de mal humor porque me siento… o porque estoy pensando que…”

 

7.    No bases tus celos en lo que veas en las redes sociales, ya que la información que vas a encontrar ahí, puede no ser objetiva, estar distorsionada, ser antigua o ser puesta e interpretada de una manera diferente a como la vive tu pareja. Además, buscar información es alimentar unos celos que tienes que aprender a controlar y a eliminar.

 

8.    No adivines lo que piensa o siente tu pareja. Por mucho que la conozcas, es una persona diferente a ti. Si crees algo, pregúntale.

 

9.    Busca la verdadera razón de tus celos. Además de lo que hace la otra persona o de lo que supones que hace o siente, ¿Qué está sucediendo contigo?, ¿Por qué estás reaccionando de esa manera?, ¿Cuáles son tus temores?, ¿Qué estás pensando? Anótalo todo, para que puedas analizarlo y trabajar en ello.

 

10. Enfócate tanto en los aspectos positivos que tú tienes, para desarrollarlos y compartirlos con tu pareja, como en los atributos positivos que ya compartes con ella, para que estés consciente  y disfrutes de los aspectos valiosos de la relación.

 

11. Busca la manera de enriquecer tu vida personal, no esperes que sea tu pareja la que te de seguridad, felicidad y la que te evite la soledad. Esos son elementos que debes de aprender a darte tú a ti mismo, independientemente de lo que ambos compartan.

 

12. No trates de controlar a tu pareja, hablándole constantemente por teléfono, para ver dónde y con quién está. Si ella quisiera engañarte, el que tú le hables, no lo va a impedir y, por el otro lado, si tu pareja te es fiel, el que tú la fiscalices constantemente va a provocar que se canse de ti y, probablemente, que acabe alejándose.




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Lic. Silvia Russek.
Lic. en Psicología Clínica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitiva.
Terapia por Internet. por videoconferencia.
Citas:
e-mail: bienestar.e@gmail.com



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Silvia Russek.