Cómo dejar de ser una persona tóxica


Saber cómo dejar de ser una persona tóxica, es el primer paso para cambiar y buscar mejores relaciones y mayor felicidad.





¿Deseas dejar de ser una persona tóxica?



¿Deseas dejar de serlo?


“Desprecia la opinión de la gente tóxica, sé libre de los críticos y serás libre de cada una de sus palabras y de sus acciones. No idealices. No esperes nada de nadie”. Bernardo Stamateas (Dr. En Psícología y Sexologo clínico).



¿Qué hacer para dejar

de ser una persona tóxica?


Obviamente, el primer paso es reconocer que nos estamos comportando como una persona tóxica.

El segundo es preguntarnos por qué lo estamos haciendo. ¿Qué sentimientos o pensamientos puedo encontrar, detrás de mi conducta? En este punto es importante ser honestos para descubrir la causa y poder solucionar el problema.

Debemos, además, estar convencidos de que queremos cambiar y de que, por lo tanto, estamos dispuestos a hacer un esfuerzo para cambiar. Para estar más motivado, analiza tus relaciones, los problemas que has tenido con ellas y los fracasos que has vivido y considera en qué medida podías haber obtenido mejores resultados con otra actitud. (Para facilitarte este punto, observa a otras personas que se relacionan con facilidad).

Es importante que estemos conscientes de que no “somos” personas tóxicas, ya que no existen personas cuya esencia sea así, simplemente nos comportamos de una manera negativa y desagradable, por diferentes motivos, pero podemos aprender a actuar de una forma diferente. Recordemos que toda conducta puede ser cambiada por otra más adecuada y adaptativa.

Observa tu conducta y determina con quién, cuándo y en qué situaciones actúas agresivamente, buscando manipular o hacer sentir mal a alguna persona o cuándo tienes problemas con la gente y establece qué conductas negativas estás presentando. Haz una lista y elije una para trabajar en ella y cambiarla. Cuando sientas que lo has logrado, elije otra. No trates de modificar muchos comportamientos al mismo tiempo, porque no vas a poder y te vas a desanimar y, muy probablemente, a darte por vencido.

Desarrolla y fortalece tu autoestima. Con frecuencia, las personas con conductas tóxicas son producto de heridas emocionales de la infancia y de malos ejemplos durante la misma, que favorecen inseguridad y una autoestima baja.

Acepta tus fallas y errores durante tu proceso de aprendizaje y no te ataques ni devalúes por ellos, simplemente analízalos, corrígelos y reconócelos como una manera de aprender.

Trabaja a partir de plantear metas muy claras y específicas, que puedas, fácilmente, organizar a corto, mediano y largo plazo. Reconócete cada logro por pequeño que sea y anótalo, para que puedas ir viendo tu progreso. Date tiempo, no esperes resultados inmediatos.

Desarrolla una actitud positiva, aprendiendo a enfocarte en los aspectos positivos de la gente y las cosas que te rodean, agradeciendo, todos los días, todo lo bueno que sí tienes y cambiando tus pensamientos negativos.

Aprende y fortalece tus habilidades sociales y de comunicación.

Sonríe con frecuencia, tanto a la gente que conoces como a aquella que no conoces. Y, sobre todo, sonríete, a ti mismo, todas las mañanas, frente al espejo di: “Hoy voy a tener un hermoso día”.

Desarrolla una actitud empática, imaginándote cómo te sentirías tú si alguien te atacara, humillara, insultara, etc.

Aprende a ser más flexible, tanto contigo mismo como con los demás. Para lograrlo, evita los juicios y las calificaciones y trata de probar cosas nuevas o diferentes maneras de hacer lo que normalmente haces, disfrutando de los resultados, sabiendo que, si no te gustan o si te equivocas, es normal y parte de tu aprendizaje.

Detrás de todas nuestras conductas, se encuentra una creencia o algún pensamiento. Con frecuencia, en los casos de comportamientos tóxicos, podemos ver algunos negativos, inadecuados y erróneos que, además, están generando inseguridad, envidia, celos o agresividad. Descúbrelos y modifícalos o cámbialos por otros más adecuados y adaptativos.

Aprende a ser más paciente y tolerante, tanto contigo mismo como con los demás. Acepta que no existe ningún ser humano que sea perfecto y que nadie tiene que

actuar como tu deseas. Cada quien tiene derecho a sentir, pensar y comportarse de una manera distinta y si se equivoca, ya se tendrá que enfrentar a las consecuencias de sus actos, pero no te corresponde a ti, educar a nadie ni exigir que te de gusto. Ten en cuenta, además, que no siempre tienes la razón.

 

Desarrolla una actitud autocritica, pero con la intención de conocerte y de detectar tus errores, para corregirlos y darte cuenta de que, como cualquier persona, en ocasiones actúas correctamente y en otras no lo haces y que no por ello debes de devaluarte y tratarte mal, ni hacer lo mismo con las personas que también se equivocan.

Si no obtienes los resultados que deseas, busca ayuda con un/a psicólog@. Es un trabajo que puede ser difícil de lograr solo y no tiene nada de malo recurrir a un profesional.






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Lic. Silvia Russek.
Lic. en Psicología Clínica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitiva.
Terapia por Internet. por videoconferencia.
Citas:
e-mail: bienestar.e@gmail.com



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Silvia Russek.