¿Soy una persona rígida?




Una persona rígida tiende a disfrutar menos de la vida y a vivir con mayor tensión y con más preocupaciones.  




Ser una persona rígida, nos encajona y limita.

La rigidez se vuelve nuestra prisión interna.





Libérate de tu rigidez

y disfruta de la vida.



""El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad." Victor Hugo (Novelista, poeta y dramaturgo francés)".





¿Cómo es, una persona rígida?


¿Te consideras una persona que se mantiene firme ante sus decisiones y sus opiniones?

Esta podría ser una característica positiva, siempre y cuando no la lleves al extremo de cerrarte y dejar de escuchar a los que piensan diferente o de permitir que esta actitud impida que analices y modifiques tus conductas y creencias cuando sea necesario.


¿Te preguntas si eres una persona rígida?

Responde a las siguientes preguntas:

·         ¿Crees que casi siempre tienes la razón, por lo que ni siquiera dudas cuando discutes con alguien, independientemente de quién sea?

·         ¿Te gusta tener todo organizado, planeado y de acuerdo a horarios previamente establecidos y, cuando las cosas o las personas no se dan conforme tú esperas, te molestas, estresas o preocupas?

·         ¿Tus hábitos, tanto en el trabajo, como en tu forma de vida, son siempre iguales?

·         ¿Crees que te consideran exageradamente responsable y exigente con las personas que dependen jerárquicamente de ti, ya sea en el trabajo o en el ámbito familiar?

·         ¿Te es muy difícil ver el punto de vista de otra persona y, sobre todo, reconocerlo abiertamente?

·         ¿Te han dicho que eres extremista o exagerado y que no ves un término medio?

·         ¿Te enojas porque la gente tiende a atacarte cuando discuten y tú tienes la razón?

·         ¿Te consideras una persona seria que no se divierte por tonterías?

·         ¿Crees que es necesario tener siempre el control de lo que haces y de lo que te está sucediendo?

·         ¿Te disgustan los cambios y te estresa o angustia una situación de incertidumbre, en la que no sabes qué va a suceder o no estás muy seguro cómo actuar? 


Si contestaste afirmativamente a más de 5 preguntas, es muy probable que seas una persona rígida.

Si es así, considera la necesidad de cambiar, ya que tu actitud puede lograr que la gente te obedezca y te tenga miedo, pero que no te respete ni le guste estar contigo, por lo tanto, afecta la calidad de tus relaciones.

Dificulta tu creatividad y limita tu desarrollo y crecimiento personal.

Vives un mayor desgaste emocional en cuanto estrés, frustración, enojo, angustia y preocupaciones, aunque no te des cuenta de ello porque puedes ya estar acostumbrado. Esta situación puede, también, provocarte problemas de salud física.

 




Causas de una actitud rígida.


¿Sabes a qué se debe esta actitud?

Las principales causas pueden ser::

·         Una baja autoestima,

·         creencias equivocadas aprendidas durante la infancia o adolescencia,

·         ejemplos de personas cercanas, casi siempre observadas durante la niñez y/o

·         experiencias difíciles y dolorosas, vividas principalmente durante tus primeros años, en donde tu única defensa frente a expectativas exageradas o conductas devaluatorias o agresivas, que te provocaban inseguridad, era tratar de aferrarte a un patrón de aparente control.

La inseguridad puede o podía llevarte a rigidizarse aún más, sin embargo, la rigidez, provoca estrés, ansiedad y preocupaciones ante la incertidumbre, lo que puede provocar una disminución de autoestima, generándose así, un círculo vicioso.  

 




¿Qué puedes hacer?

Entender que nadie es perfecto y que, por lo tanto, todos podemos equivocarnos. Que tenemos mucho que aprender de los demás, ya que nadie posee todo el conocimiento que existe sobre algún aspecto específico y, mucho menos, sobre todo lo que sucede a nuestro alrededor.

Es importante aprender a escuchar, no a oír, sino a escuchar activamente, a los demás, tratando de entender su punto de vista, estando conscientes de que, si estamos equivocados, eso no significa que somos menos inteligentes, importantes o valiosos, significa, únicamente, que no conocíamos esos datos o ese aspecto de la situación.

Cuando hablemos con alguien, es importante tratar de entenderlo lo mejor posible, sin querer pensar, en ese momento, en lo que vamos a contestar. Debemos hacer las preguntas que consideremos necesarias para comprenderlo mejor y para poder darle la importancia que seguramente el tema tiene para él.

Analizar de dónde y cómo aprendimos nuestra rigidez, para entender nuestra conducta y, en lugar de atacarnos o ponernos a la defensiva, por ser así, enfocarnos en corregir los aspectos que necesitamos modificar.

Tener en cuenta que escuchar e incluso ceder, no significa debilidad o perder, ni dejar de ser nosotros mismos, al contrario, es permitirnos la opción de aprender y crecer

Recordar que ser flexible no significa ceder siempre o adaptarse a todo, aun si no estamos de acuerdo con ellos. Tampoco implica negar nuestros valores y creencias. Simplemente quiere decir que las demás personas tienen derecho a tener su propio punto de vista y que nosotros podemos escucharlos y analizar lo que nos dicen antes de aceptar o rechazar sus palabras, pero debemos hacerlo amable y educadamente.

Abrirnos a nuevas ideas y actividades sin prejuicios establecidos.

Aceptar que no podemos controlar a las personas ni la mayoría de las situaciones, por lo que, en ocasiones, lo más adecuado puede ser negociar o adaptarse.

Aprender a confiar en los demás, estando conscientes que la mayoría de los errores pueden ser corregidos y no son más que eso, situaciones que nos muestran que podían llevarse a cabo de una manera diferente.

Para aumentar nuestra flexibilidad podemos buscar nuevas actividades, escuchar puntos de vista diferentes, leer escritores que no habíamos leído, buscar nuevos caminos, etc.

Practicar la tolerancia a la frustración.

Si nos damos cuenta de que estamos pensando en términos absolutos, extremistas, tenemos que hacer un alto y analizar que opciones intermedias podemos encontrar, aunque no sean la solución perfecta.



Si tienes algún problema y necesitas terapia, consúltame.

Con gusto te puedo ayudar.

Lic. Silvia Russek.
Lic. en Psicología Clínica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitiva.
Terapia por Internet. por videoconferencia.
Citas:
e-mail: bienestar.e@gmail.com



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Recuerda:

El camino al éxito, está formado por información, acción y perseverancia.
Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta.

Tú puedes lograrlo.

Silvia Russek.