El miedo a la soledad.



El miedo a la soledad es aprendido, pero si nos dejamos llevar por él, puede causarnos mucho dolor y muchos problemas en nuestras relaciones y en nuestra conducta personal.





¿Le tienes miedo a la soledad?

No te dejes vencer por él.


"¿Por qué, en general, se rehúye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos".
Carlo Dossi (Escritor italiano).



¿Le temes a la soledad?



¿Qué es lo primero que te viene a la mente, cuando escuchas la palabra soledad?

A pesar de que existen muchas definiciones, generalmente soledad significa la ausencia de compañía y casi siempre le damos a la soledad un significado negativo, aunque no necesariamente es así.

Sin embargo, la soledad se puede volver tan amenazante para nosotros, que estar solos y sentirnos solos, puede llegar a ser casi lo mismo y, con frecuencia, con tal de evitarla o evitar el sentimiento que nos provoca, podemos tomar malas decisiones, como por ejemplo, relacionarnos con personas inadecuadas, toxicas o que nos perjudican y hacen sufrir y/o refugiarnos en el alcohol,la droga o cualquier adicción.

Desde pequeños aprendemos a calificar negativamente a la soledad. De hecho, para un niño muy chiquito, quedarse solo significa, realmente, ser abandonado, ser poco querido y poco importante, por lo que puede asociar soledad, abandono, temor o tristeza.

Además, generalmente en nuestra cultura se considera que una persona que está sola o que tiene pocos amigos, está mal. Implica, de alguna manera, que no tiene nada que ofrecer, que es aburrida, tonta, etc. y que por eso nadie quiere estar con ella. Estas creencias equivocadas pueden, incluso, llevar a la gente a pensar que quien está con alguien así, es igual, por lo que hay que evitarlas para no ser juzgadas de la misma manera.


Este temor puede provocar que, cuando estamos o nos sentimos solos

  • Nuestra conducta se altere de manera importante,
  • nos alejemos, aún más, de las pocas personas con las que nos relacionamos o con las que queremos relacionarnos y
  • nos provoque:
  1. Depresión,
  2. angustia y
  3. una muy baja autoestima. 



¿Cómo calificas tú, a la soledad?



El ser humano es un ser sociable por naturaleza y de hecho, tener algunas buenas relaciones nos ayuda a:

  • Enfrentar mejor los problemas de la vida diaria,
  • fortalecer nuestra autoestima a través del sentido de pertenencia,
  • enriquecer nuestra vida y experiencias con lo que damos y con lo que recibimos,
  • disfrutar más y compartir nuestras alegrías y nuestras penas,
  • aprender, corregir nuestros errores y crecer.

Pero eso no quiere decir, que para ser felices tenemos que estar siempre rodeador de gente o que estar solos o tener pocos amigos significa que estamos mal.
Cada persona, de acuerdo a sus características y forma de ser, decide el tiempo que quiere y necesita compartir con otras personas y el tiempo que quiere estar solo.

Una persona introvertida (que es diferente que ser tímido), necesita estar solo una gran parte del tiempo para sentirse bien, para procesar sus pensamientos, sentimientos y poder desarrollarse y crecer, mientras que una persona extrovertida necesita estar con gente, para poder hacer esto mismo. Y esto no es ni bueno ni malo, es lo que cada uno necesita de acuerdo a su manera de ser.

Además, en diferentes épocas y culturas, se ve y se califica el socializar, mucho o poco, de manera distinta. En occidente, por ejemplo, actualmente le damos mucha importancia a aquellas personas que son muy sociables y extrovertidas, mientras que en Oriente, sobre todo hasta hace unas décadas, se le daba más valor a los introvertidos y se fomentaba el poder estar en soledad con uno mismo.

A partir de la importancia que le damos, en nuestra sociedad, a ser sociables, tendemos a calificar a las personas en función de la cantidad de amigos que tienen.
Si tienen muchos amigos, pensamos que seguramente son muy importantes, inteligentes, buenos, etc. y si tienen pocos, consideramos que es porque algo malo han te tener y por eso casi nadie quiere estar con ellos.

Esto es un gran error, pero es la causa por la que mucha gente que está sola:

  • Se siente mal, se deprime, devalúa, angustia, etc.
  • Se mantiene en relaciones que no desea,
  • vive comparándose con los demás,
  • acepta el abuso físico y/o emocional de su pareja,
  • vive y acepta el rechazo y la crítica de otras personas.

Sin embargo en muchas ocasiones la soledad no sólo es buena, sino que es indispensable.

Sin ella, ninguna persona podría mantener un contacto profundo consigo misma. Contacto indispensable para conocernos realmente, unir nuestro corazón con nuestra mente, crecer psicológica y emocionalmente y desarrollar nuestro mundo espiritual. Es en la soledad en donde podemos crear, meditar, reflexionar y dar vuelo a nuestra imaginación. Sólo en la soledad podemos encontrar la verdadera paz interna.

Así, al hablar de soledad podemos referirnos a la:

  • Soledad deseada o elegida y a la
  • soledad no deseada o impuesta.

La soledad deseada, como su nombre lo indica, es aquella que, ante la posibilidad de tener compañía o estar solos, nosotros elegimos la segunda opción, porque la disfrutamos y la aprovechamos. Es un regalo maravilloso que nos hacemos a nosotros mismos y somos nosotros los que elegimos cuánto queremos que dure.

La soledad no deseada, es aquella que nos causa malestar. Nos genera sentimientos de tristeza, abandono y falta de pertenencia y generalmente se da cuando:


Cuando vivimos la soledad no deseada, sufrimos por errores en nuestra forma de pensar, evaluar las situaciones y de actuar.




¿Qué puedes hacer?

Si estás mucho tiempo solo, tienes pocos amigos o la gente te critica por ser poco sociable, analiza tus sentimientos.
Si te sientes bien y se trata de una soledad deseada, no tienes porque hacer ningún cambio al respecto.
Recuerda que tú eres quién decide qué es lo mejor para tu propio bienestar.

Si te sientes mal, te angustias, te criticas por no relacionarte más o con mayor facilidad o si estás solo porque te cuesta trabajo estar con otras personas, decídete a trabajar para hacer los cambios necesarios.

Pregúntate cuál es la causa de tu soledad.

Las primeras dos preguntas se refieren a la falta de habilidades sociales. La segunda y la tercera están relacionadas con una baja autoestima. La cuarta nos indica creencias equivocadas. aprendidas posiblemente durante la niñez, adolescencia o a partir de alguna experiencia muy dolorosa.

Decide cuáles son los aspectos que necesitas trabajar y empieza poco a poco por alguno de ellos. No esperes resultados inmediatos, pero si trabajas con constancia el esfuerzo va a valer la pena y tu vida va a cambiar.

Por otro lado, ve que ideas equivocadas están manteniendo tu miedo a la soledad, cambia tus ideas y combate tus miedos. Recuerda que la mejor manera de vencer el miedo, es hacer las cosas, a pesar del miedo.

Encuentra cosas agradables que puedas hacer cuando estés solo y disfruta de ellas. Ten en cuenta que hay momentos y situaciones, en las que no importa cuanta gente esté con nosotros, las tenemos que vivimos solos y está bien, podemos hacerlo.

Si desarrollamos nuestra independencia y fortaleza interna, la soledad deja de convertirse en una enemiga y se vuelve en nuestra amiga.






Recuerda:

El camino al éxito, está formado por información, acción y perseverancia.

Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta.


Tú puedes lograrlo.


Silvia Russek.