¿Por qué debemos ser flexibles con los demás?


Debemos ser flexibles con los demás, porque cuando fluimos con los cambios de la vida y las diferencias de la gente, evitamos el sufrimiento innecesario, mejora la calidad de nuestra vida, crecemos y nos enriquecemos constantemente.




¿Te gustaría mejorar tus relaciones?



Pregúntate, si no necesitas

ser más flexible con los demás.




"El fracaso no significa que eres un fracaso; solo significa que no has logrado el éxito todavía.-Robert Schuller (Orador y autor estadounidense)".





¿Qué significa ser una persona flexible?


Ser flexible quiere decir, tener la capacidad de enfrentar los cambios adecuadamente, buscando entre diferentes opciones de solución, incluso de forma novedosa y creativa, con una actitud de confianza y, cuando nos relacionamos con los demás, con tolerancia, empatía y respeto hacia ellos.

Significa estar abierto a recibir todo tipo de información, examinarla sin creencias y prejuicios limitantes y analizarla libremente, para decidir qué queremos hacer. Quiere decir, también, ser capaces de reconocer un error y corregirlo, sin sentirnos mal por haberlo cometido ni tener que buscar grandes disculpas y justificaciones.

Implica, además, saber que siempre podemos aprender nuevas cosas, por lo que es importante estar abierto a las diferentes experiencias que vivimos y ante las distintas personas que tratamos.

Sin embargo, es importante destacar que ser flexibles no significa que, con tal de impedir un conflicto o evitar el rechazo de los demás, debemos ceder en todo o dejar de defender nuestras opiniones, derechos y valores y que, tanto la flexibilidad como la tolerancia que la acompaña, debemos aplicarlas no sólo a los demás, sino también a nosotros mismos.

 




Beneficios de ser una persona flexible.


Dado que una persona flexible sabe que no siempre tiene la razón y está, además, abierta a escuchar nuevas opciones, puede establecer relaciones con mayor facilidad y de mejor calidad, tanto a nivel personal y social como laboral.

Debido a su actitud, vive con menos estrés, expectativas inalcanzables y conflictos innecesarios.

Se adapta fácilmente a los cambios y, por lo tanto,  puede arriesgarse con mayor confianza y no le teme a la incertidumbre, porque sabe que la puede manejar.

Suele ser más amable, paciente, innovadora y menos prejuiciosa. No le cuesta trabajo pedir perdón si se equivoca y esto le ayuda a aumentar su capacidad de aprendizaje y de resiliencia.

Tiende a encontrar más de una solución a los problemas que vive, por lo que obtiene mejores resultados y el nivel de estrés y angustia que puede llegar a sentir, suele ser más manejable.

Ser flexible le permite corregir y volver a empezar, siempre que sea necesario.

Una persona flexible encuentra con mayor facilidad el balance entre los diferentes aspectos y elementos de su vida, para disfrutar de las diferentes áreas de su vida con mayor bienestar y menos conflictos.

Está demostrado que la gente flexible disfruta más de la vida, disminuye y/o elimina sus sentimientos negativos y es más estable emocionalmente.





¿Qué puedes hacer?


Detecta las creencias y pensamientos negativos que alimentan tu rigidez y las emociones que ésta te provoca, para que puedas analizarlos y cambiarlos por otros más adecuados.

Cuando veas una película, piensa en qué podrían estar sintiendo las personas que estás viendo en ese momento. Puedes, también, tratar de imaginarte cómo te sentirías tú, si estuvieras viviendo una situación similar a la que está frente a ti.

Aun en las cosas que consideras negativas, busca algún aspecto que podría ser positivo.

Si te enfrentas a cambios que son difíciles para ti y no sabes cómo manejarlos, no los evadas ni te dejes vencer por las emociones y pensamientos negativos que pueden invadirte, pide ayuda. Hacerlo, no te hace ser débil o incapaz.

Analiza los motivos, tanto de cuando cedas como cuando te niegas a hacer o decir algo, para que tu conducta sea en función de buscar tu bienestar y crecimiento personal y no por miedo al rechazo, a autoexigencias o a una actitud perfeccionista.

Trata de salir, con cierta frecuencia, de tu zona de confort, pero hazlo teniendo en cuenta que tu conducta sea para mejorar en algún aspecto o para ayudar a alguna persona.

Baila, canta y juega, con niños o con otros adultos, siempre que te sea posible y no te preocupes por la opinión de la gente ni por lo que “debería” de ser. Es importante que te diviertas, si no estás causando ningún daño.

Ten siempre presente que hay situaciones que son controlables y otras que están totalmente fuera de nuestro control. En este último aspecto se encuentran las personas, a las que nunca podemos controlar. Por lo tanto, no te desgastes física o emocionalmente, tratando de hacer algo que nunca vas a lograr.

Recuerda que cada persona es como es y no como quisiéramos que fuera, además de que no está obligada a cambiar si no lo desea. Tú tampoco eres como los demás quieren que seas, pienses, actúes y sientas, por lo tanto, acepta libremente a los demás y acéptate a ti con la misma libertad y respeto. 





Si tienes algún problema y necesitas terapia, consúltame.

Con gusto te puedo ayudar.

Lic. Silvia Russek.
Lic. en Psicología Clínica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitiva.
Terapia por Internet. por videoconferencia.
Citas:
e-mail: bienestar.e@gmail.com



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Recuerda:

El camino al éxito, está formado por información, acción y perseverancia.
Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta.

Tú puedes lograrlo.

Silvia Russek.