El divorcio destructivo.
En este tipo de divorcio el elemento constante es tratar de lastimar y/o destruir al otro.
¿Cómo?
Como sea.
¿A qué costo?
Al que sea.
Y en el camino nos lastimamos a nosotros mismos y lastimamos a nuestros hijos.
El divorcio destructivo implica una lucha constante, basada en sentimientos de venganza y de odio.
Creemos equivocadamente que puede haber un ganador y queremos ser nosotros.
No nos damos cuenta de cómo nos afecta, a nosotros, mantener una guerra constante contra nuestra ex-pareja.
No existe divorcio en donde uno pierda todo y el otro gane todo.
Quizás nos pueda parecer así, cuando vemos las cosas "desde afuera".
Pero en un divorcio todos pierden.
Sin embargo podemos tener un divorcio en donde las pérdidas lastimen lo menos posible a todos los involucrados.
O podemos tener uno en donde todos terminen muy lastimados y con heridas que van a tardar mucho más tiempo en sanar.
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