Hola.
Tengo una nueva imagen para ustedes, pero el material va a seguir siendo el de siempre y constantemente va a aumentar y a mejorar.
De momento, vamos a tener algunos problemas con el formato, por lo que te pido una disculpa, pero estoy trabajando en ello.
Si deseas hacerme algún comentario, escríbeme, por favor a: bienestar.e@gmail.com
Muchas gracias.
Silvia


Aprendiendo a ser mejor persona.

Ser mejor persona nos permite establecer una mejor relación con nosotros mismos, los demás y la vida en general, dándonos la opción de aprender y disfrutar de todo lo que nos rodea.


¿Te gustaría ser mejor persona?

Tú puedes lograrlo.


"El que no lleva la belleza dentro del alma no la encontrará en ninguna parte" — Noel Clarasó (escritor español y guionista de cine y televisión).


¿Vale la pena, ser mejor persona?

¿Crees que puedes ser mejor persona?

¿Sabes lo que quiere decir eso?

Mejorar como persona significa, enfocarnos en el conocimiento de nosotros mismos, para estar conscientes de nuestras fortalezas y debilidades, con el fin de mejorar la manera de utilizar las primeras y corregir las últimas. Obviamente, este es un proceso que nos lleva toda la vida, debido a que se va dando en pequeños pasos, con frecuencia vamos hacia adelante, pero a veces podemos, momentáneamente, ir hacia atrás.

¿Por qué si todos deseamos una vida de bienestar y felicidad, no siempre la logramos?

Son varios los motivos, pero algunos de los más importantes son:

1.       No sabemos qué es lo que nos las puede proporcionar.

2.       Esperamos que todo se nos dé fácilmente, sin que tengamos que hacer nada al respecto.

3.       Porque a pesar de buscar y esforzarnos por lograr aquello que deseamos, no sabemos qué hacer o cómo hacerlo.

Sin embargo, cuando estamos conscientes del gran potencial que tenemos y de nuestra capacidad para desarrollarlo, así como de las consecuencias que en el día a día podemos recibir, el superarnos se vuelve, no solo un deseo, sino una prioridad.


¿Y qué gano, si soy mejor persona?

El volvernos mejores personas nos proporciona grandes beneficios, entre ellos:

Nos tratamos adecuadamente y también a los demás, con lo cual, estamos estableciendo las bases para tener una vida plena y feliz, independientemente de las circunstancias que nos rodean.

Nos relacionamos mejor con las personas, porque las percibimos de una manera diferente y, obviamente, ellas responden positivamente, tanto por cómo son tratadas, como por lo que ven en nosotros.

Estamos más en paz con nosotros mismos, porque hay congruencia entre nuestros sentimientos, pensamientos, deseos, obligaciones, actitudes y conductas y, por lo tanto, tenemos una mayor apertura para disfrutar de todo lo que nos rodea.

Apreciamos lo que tenemos, somos capaces de disfrutarlo y lo agradecemos.

A medida que vamos mejorando y vamos eliminando y corrigiendo hábitos, actitudes, pensamientos y emociones negativas, que nos hacen sufrir, nuestra energía aumenta, ya que se libera aquella que utilizábamos para tratar de controlar o de enfrentar las consecuencias negativas que todo lo anterior nos provocaba.

Por otro lado, nos sentimos satisfechos con nosotros mismos, tanto por nuestro esfuerzo como por nuestros logros, lo que eleva nuestra autoestima y, a su vez, facilita nuestro camino hacia el éxito.

Nos proporciona un tiempo que antes teníamos que utilizar para aspectos que hemos mejorado o cambiado y que, ahora, podemos utilizar más productivamente o en actividades que nos sigan enriqueciendo o en aquellas que nos proporcionan bienestar.

Al ir cambiando o modificando los aspectos negativos, empezamos a ver, con mayor claridad, el lado positivo de la vida y, por lo tanto, podemos buscarlo, también, en las personas.



¿Qué puedo hacer, para ser mejor persona?

A continuación, vamos a ver algunos aspectos que nos van a ayudar a ser mejores personas:

1.- Ser honestos con nosotros mismos.

Ser honestos significa, que nuestros pensamientos, sentimientos y actos están basados y regidos por la verdad, por lo tanto, podemos confiar en ellos, no sólo en su contenido, sino que, también, en su finalidad. Es decir, estos elementos buscan evitar y acabar con el engaño, pero no para hacernos sentir mal, sino al contrario, para nuestro bienestar.

Es estar dispuestos a conocernos, sin buscar justificaciones o negar lo que no nos gusta, sino aceptándolo, sin atacarnos ni criticarnos, para, en el momento en que podamos hacerlo, corregirlo o cambiarlo, estando conscientes de que podemos y debemos aspirar a mejorar, pero que no podemos ser perfectos.

Ser honestos con nosotros mismos significa, también, ser coherentes entre lo que pensamos y lo que sentimos y que dicha coherencia se dé, entre nuestra conducta y nuestros valores, creencias y sentimientos, así como saber mantener y cumplir nuestro compromiso con las cosas, valores y personas que son importantes para nosotros.

Cuando el compromiso es con nosotros mismos, más que una obligación, debemos verlo como una oportunidad para alcanzar algo que deseamos, algo que va a hacer que nuestra vida sea mejor o que nos va a proporcionar satisfacción y/o bienestar.

Cuando es con otras personas, puede establecer o fortalecer nuestros lazos con ellas, facilitar nuestro trabajo y crear un ambiente más agradable.

Sin embargo, para poder cumplir con nuestros compromisos, debemos pensar y elegir libremente si queremos comprometernos o no.


2.- No juzgar a los demás.

Con frecuencia, cuando percibimos algo o a alguien diferente a nosotros, tendemos a emitir juicios que, fácilmente, ofenden o descalifican a la persona y así, vamos por el mundo hablando de la mala madre, el pésimo doctor, el inepto, la irresponsable, etc., sin detenernos a analizar el error que estamos cometiendo al actuar así ni el daño que podemos causarle a la persona de quien estamos hablando.

Además, de alguna manera, al implicar que las personas están mal, demandamos que tienen que cambiar y comportarse de acuerdo a nuestros gustos y preferencias. Y cuando se trata de personas cercanas, esto significa exigencias hacia ellas, problemas y corajes innecesarios en nosotros.

En primer lugar, ¿Quién ha dicho que tenemos la capacidad, objetividad, integridad, conocimientos, etc., etc., necesarios para evaluar y juzgar adecuadamente a cada persona con la que nos relacionamos?,

En segundo lugar, no tomamos en cuenta, que no podemos ponerle un valor y una etiqueta a alguien, en función de sus conductas. Es decir, si alguien cometió una tontería o varias, eso no lo convierte en un tonto y si una persona se comportó de manera irresponsable, en ciertas ocasiones, no podemos juzgarla y calificarla como irresponsable. Porque puede ser que en otras ocasiones sí sea responsable y porque no sabemos qué es lo que le sucede, que le esté impidiendo actuar de una manera diferente. Además, el juzgar, nunca ayuda a corregir.

Cuando juzgamos, estamos actuando de una manera muy soberbia, porque de cierta forma nuestro ego está indicando: “Puedo criticarte, porque soy mejor que tú” y esta actitud, nos perjudica a nosotros, lastima innecesariamente a la gente y daña nuestras relaciones.

 

3.- Ser capaces de perdonar a los demás y a nosotros mismos.

Perdonar es mucho más, que simplemente decir “te perdono”. Es un proceso que requiere de cierto tiempo, de seguir algunos puntos necesarios y que implica, enfrentarnos a nuestro sufrimiento y emociones negativas. Para hacerlo, tenemos que saber cómo realizarlo y, además, estar dispuestos a llevarlo a cabo.

Sin embargo, es indispensable poder lograrlo, ya que nos quita una gran carga emocional, nos permite percibir la situación y a las personas involucradas de una manera diferente y nos da la libertad de poder decidir nuestras acciones, basándonos en una gran paz interna y en lo que es mejor para nosotros.



Psic. Silvia Russek
Lic. En Psicología Clínica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en terapia Cognitivo Conductual.

Terapia por internet, a través de videoconferencia.
Informes en:

http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/terapia.html o en bienestar.e@gmail.com


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Recuerda:

El camino al éxito, está formado por información, acción y perseverancia.
Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta.

Tú puedes lograrlo.

Silvia Russek.



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