¿Cómo ser más feliz?


Casi siempre decimos: quiero ser feliz. Pero no lo somos, realmente, porque buscamos la felicidad en lugares equivocados y a través de conductas, también, incorrectas.

¿Si no sabemos lo que necesitamos,

cómo podemos proporcionárnoslo?




¿Sabes cuáles son,

los obstáculos para la felicidad?

Descúbrelos y véncelos.



“La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno”.Blaise Pascal (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés.





Obstáculos para la felicidad.


A pesar de que para cada persona la felicidad puede depender de algo distinto, existen algunos obstáculos que nos impiden a casi todos ser más felices. Veamos, algunos.


La autocompasión.

Cuando nos compadecemos, nos fijamos únicamente en las cosas y situaciones negativas que nos suceden o que están a nuestro alrededor, por lo que acabamos sintiéndonos víctimas de la vida, la suerte y los demás, perdiendo la capacidad de reír y de disfrutar.


La rutina.

Este es uno de nuestros peores enemigos, en este aspecto, ya que cuando caemos en ella, todos los días nos parecen iguales. Dejamos de esperar novedades, nuestras expectativas se desvanecen, vivimos aburridos, dejamos de crecer y desarrollarnos y empezamos a actuar de manera automática. Cuando esto último sucede, dejamos de estar plenamente conscientes del momento presente y únicamente cuando estamos en este tiempo, podemos disfrutar de la vida.


Tener una actitud negativa.

Cuando esto sucede, tendemos a vivir, enfocándonos casi exclusiva o principalmente, en todo lo negativo de nosotros mismos, nuestra vida y el mundo, en general, así como el futuro que creemos que vamos a enfrentar.

Si alguien trata de mostrarnos los aspectos positivos, tendemos a negarlos o a quitarles importancia, por lo que vivimos, constantemente preocupados, estresados y/o de mal humor.


Vivir apresuradamente.

Cuando estamos siempre con prisa, nos sentimos constantemente estresados. Esta actitud nos lleva, por un lado, a no darnos tiempo para ver lo hermoso y positivo que existe a nuestro alrededor y por el otro lado, a no poder vivirlo plenamente y, por lo tanto, a no poder disfrutarlo.


Tener expectativas equivocadas sobre los demás.

Cuando vivimos esperando o demandando que la gente se comporte como nosotros queremos que lo haga, vivimos una gran parte del tiempo enojados o peleándonos, inútilmente, con aquellas personas con las que nos relacionamos, sin conseguir absolutamente nada de lo que queremos.


Vivir la vida, sin que ésta tenga un sentido o un propósito.

Cuando nuestra vida tiene un objetivo, sabemos qué es lo que realmente deseamos y necesitamos y, por lo tanto, hacia dónde debemos dirigirnos y qué debemos hacer. Cuando esto sucede, actuamos adecuadamente y con una actitud más positiva. Esto nos permite enfrentarnos con mayor tranquilidad y eficacia a los problemas y dificultades, sabiendo que estamos en el camino correcto, lo que nos proporciona una sensación de satisfacción personal y la capacidad de disfrutar y ser felices ante todo lo positivo que sí tenemos y nuestro propio comportamiento y forma de ser.





¿Qué puedes hacer?

1.- Trabaja en tu autoestima para desarrollarla y fortalecerla, ya que ésta es la base de la autocompasión. Trata de darte cuenta de que no eres tan vulnerable, indefenso e incapaz, ante los problemas, como te sientes o consideras.

Piensa en todas las ocasiones que sí has podido resolver un conflicto o una situación difícil o problemática. De hecho, haz una lista de todas las ocasiones en que has hecho algo positivo ante un problema tuyo o de alguien más y recuerda que, si tienes un concepto negativo de ti mismo, es por un mal aprendizaje que tuviste en una época de tu vida, no porque realmente seas así.


2.- Sal de tu rutina. Piensa en todas las actividades que te gustaban y que hiciste en algún momento de tu vida y considera el poder llevarlas a cabo nuevamente.

Piensa también en cosas nuevas que te gustaría hacer y, poco a poco, ve probando algunas. Si empiezas a encontrar obstáculos para no hacerlo, anótalos y combátelos, por escrito, como si fueran los obstáculos que tiene tu mejor amigo y que tú quieres ayudarle a vencerlos.

Escucha música diferente, elige nuevos caminos, lee libros distintos, platica con otras personas, si tienes pareja juega nuevos juegos sexuales con ella, etc.


3.- Trata de estar consciente de tus pensamientos negativos y de tus quejas y has lo del ejercicio anterior.

Anótalos e imagina que son de tu amigo y ayúdalo a ver, en que están equivocados, exagerados o son ilógicos y a cambiarlos por otros positivos.


4.- Aprende a respirar adecuadamente y a hacer ejercicios cortos de relajación y hazlos varias veces al día. Cuando estás actuando con mucha rapidez, coméntate con voz firme: “Tranquilo/a, con calma, no tengo necesidad de presionarme”.

Si realmente estás muy agobiado de tiempo, aprende a manejarlo, eliminando algunas actividades que son innecesarias o acomodándolas de manera que aproveches mejor el tiempo.

Recuerda que muchas veces lo perdemos, simplemente, buscando algo que no dejamos en su lugar, por no preparar aquello que vamos a necesitar y por no pedir o aceptar ayuda.


5.- Acepta que no podemos cambiar a los demás, si ellos no desean hacerlo. Mientras una persona piense que está bien o mientras no desee hacer el esfuerzo necesario para cambiar, nosotros no podemos hacer absolutamente nada para que las cosas sean diferentes, por lo que, esperar que lo sean, es nuestro error.


6.- Pregúntate que es lo que le puede dar un sentido a tu vida. Proponte metas y objetivos. Sueña y convierte esos sueños en algo alcanzable y real y ve tras ellos, pero dándote el tiempo que necesitas para alcanzarlos y al mismo tiempo, para disfrutar de tu vida.




Psic. Silvia Russek.
Lic. en Psicología Clinica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitiva.
Terapia por Internet. por videoconferencia.
Citas:
e-mail: bienestar.e@gmail.com




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