Por qué nos comparamos
con los demás



Es importante entender por qué nos comparamos con los demás, para dejar de hacerlo, ya que es una conducta que nos perjudica, lastima y disminuye nuestra autoestima.




¿Te comparas con los demás?

Evítalo, para que te sientas mejor.



Recuerda siempre que eres absolutamente único, al igual que todos los demás.-Margaret Mead. (Antropóloga norteamericana).



La comparación con los demás.


No existe nadie en el mundo que no se haya comparado, en algunas ocasiones, con otras personas. Sin embargo, cuando nuestro estado de ánimo y nuestra autoestima dependen de dichas comparaciones, es necesario reconocer que tenemos un problema y que debemos encontrarle una solución.

De hecho, es importante estar conscientes de que vivimos en una cultura que promueve la comparación. Desde que nace un bebé y se encuentra en la cuna, tanto sus padres como la gente que lo ve, empiezan a compararlo con los otros bebés que están a su alrededor y, obviamente, a calificarlo como mejor o peor que los demás.

Esta misma situación se da a lo largo de toda nuestra vida, pero cuando crecemos, además de la comparación que hacen los demás, empezamos a hacerla nosotros, indiscriminadamente.


El problema es que cuando nos comparamos con alguien, no lo hacemos tomando en cuenta todas nuestras características, habilidades y defectos y, exactamente los mismos elementos en la otra persona. Si lo hiciéramos, nos daríamos cuenta de que tenemos algunos defectos y cualidades que esa persona no tiene, pero que ella tiene otros que nosotros tampoco tenemos,

Por ejemplo, yo podría decir, soy muy desordenada y compararme con alguien que no lo es, pero tal vez esa persona es muy miedosa y yo, muy valiente.

Sin embargo, lo que realmente hacemos es escoger lo que más nos disgusta de nosotros mismos y lo comparamos con personas que se distinguen por destacar positivamente en tener ese aspecto. Por ejemplo. Si consideramos que somos gordos, no nos comparamos con la gente promedio, sino con las personas que son muy delgadas y muy bien formadas.


Otro problema por el que nos comparamos tanto, es porque la sociedad promueve mucho el perfeccionismo, sin tomar en cuenta que es imposible lograr la perfección.

La comparación en sí misma, no necesariamente es mala. Lo es, la manera como la utilizamos, ya que a partir de ella nos valoramos y con frecuencia, nos devaluamos. Si la usáramos, simplemente para aprender de los demás, no nos causaría ningún problema.


Las comparaciones son inevitables porque siempre vamos a darnos cuenta de las diferencias que existen entre nosotros y otras personas, pero lo que no debemos hacer, es calificarnos en función de dichas diferencias. Es decir, no valorarnos en función de ellas. Nuestra esencia es lo que vale y no varía porque tengamos más o menos propiedades o hagamos más o menos acciones mejor o peor o porque seamos de determinada manera o tengamos X profesión,


Todos los seres humanos tenemos el mismo valor, independientemente de las diferencias físicas, materiales, emocionales, psicológicas y espirituales. Éstas no afectan nuestra esencia.

 


¿Qué puedes hacer?

Analízate y date cuenta, qué tan seguido te comparas.

Por cada aspecto negativo que te encuentres, busca 2 positivos y dilos en voz alta y con firmeza: “Yo soy…” o “Yo tengo…”

Analiza tu vida y encuentra la raíz de esta conducta.

Agradece lo que  sí tienes.

Cambia los pensamientos comparativos, por otros afirmativos sobre ti mismo.

Enfócate en tus metas, hasta que las logres.

No te obsesiones con tus defectos, porque lo único que haces es, además de devaluarte, perder un tiempo que podrías usar positivamente y causarte un sufrimiento innecesario.

Trabaja en tu autoestima, para aprender a aceptarte y a esforzarte por lo que sí vale la pena.

Date cuenta que el compararse es algo aprendido. ¿De quién lo aprendiste tú y para qué te ha servido? Si ha sido para devaluarte y sentirte mal, reconoce que estás cometiendo un error que repites constantemente, pero que puedes cambiar. Enfócate en lograrlo.

Si ves que alguien tiene una característica positiva que tú no posees, en lugar de devaluarte y atacarte, si es algo que te interesa, trata de aprender de ella.

No vivas poniendo atención en lo que tienen y hacen los demás. Concéntrate en ti y en lo que quieres o puedes lograr.

Si deseas compararte o competir contra alguien, hazlo contra ti mismo y tus propias acciones.

No dejes que los demás te comparen y no escuches sus palabras cuando lo hagan.

Tampoco te compares para hacerte sentir bien, porque caes en el mismo juego.

Debes tratar de evitar que alguien te haga ver que en algo eres “inferior”. Recuerda, que el valor de una persona no depende de sus características, cualidades o defectos. Es valioso por el simple hecho de ser, humano.

No pienses que, porque alguien tiene algo, el otro necesariamente tiene que tener más o menos. Las cosas no funcionan así. Cada quien tiene lo que tiene, independientemente de los demás y las cualidades y aspectos positivos no se reparten, por lo tanto, no se acaban de acuerdo a lo que cada persona posee. 

Recuerda que, equivocadamente, tendemos a sentir que nuestro valor está en relación al de otras personas como el de las monedas, en donde, por ejemplo, si el peso mexicano sube, el dólar americano baja y si el dólar es el que sube, el peso baja. Nunca pueden subir los dos y creemos que así somos las personas, pero esto es un error. En cuanto al valor de las personas, somos independientes unas de otras, por lo que todas podemos subir, sin ningún problema y sin afectarnos mutuamente.

Utiliza las comparaciones, únicamente para evaluar resultados, para motivarte y/o para aprender.

Escribe el efecto negativo que el compararte con los demás, tiene en ti. Describe cómo te sientes y cómo afecta tu conducta, para que veas lo necesario que es, que aprendas a no compararte.




Si deseas buscar algún artículo en especial,
escribe, en el cuadro que se encuentra a continuación,
la palabra que indique el tema que estás buscando
y da click en donde dice search.

advanced



Lic. Silvia Russek.
Lic. en Psicología Clínica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitiva.
Terapia por Internet. por videoconferencia.
Citas:
e-mail: bienestar.e@gmail.com



¿Sobre qué temas te gustaría leer?
¿Puedes calificar este artículo, por favor?

Tu e-mail no queda registrado, por lo que no vas a recibir respuesta.




Recuerda:

El camino al éxito, está formado por información, acción y perseverancia.
Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta.

Tú puedes lograrlo.

Silvia Russek.