Cómo aprender a perdonar.



Cuando no perdonamos, el coraje y el resentimiento nos impiden disfrutar de la vida y construir un mejor futuro.





¿Has vivido un gran dolor?

¿No crees que es tiempo
de sanar tus heridas?



"Si no perdonas por amor, perdona al menos por egoísmo, por tu propio bienestar" Dalai Lama. (Líder espiritual del Tibet).





Esta sección te ayuda a:


1.- Entender el significado e importancia de perdonar .

2.-Reconocer si necesitamos perdonarnos a nosotros mismos.

3.-Saber qué hacer.





¿Qué significa perdonar?


¿Qué significa, para ti, perdonar?


Perdonar es una palabra, que empieza a formar parte de nuestro vocabulario desde que somos pequeños, cuando aún no conocemos su significado profundo y real.
Es una palabra que la utilizamos tanto, que ha ido perdiendo su valor, ya que la usamos igual, ante una situación de poca importancia, que ante un hecho terriblemente doloroso y destructivo.

Cuando hablamos de perdonar, podemos referiros a:

  • Los demás,
  • nosotros mismos.

Perdonar es una elección personal, ya que nadie puede obligarnos a hacerlo
Pero cuando no perdonamos, el coraje, la amargura y el resentimiento van creciendo y el daño que nos causan estos sentimientos, va en constante aumento.

Tenemos un concepto equivocado de lo que significa perdonar y por eso muchas veces no queremos hacerlo.

Perdonar no significa:

  • Olvidar, porque no podemos olvidar algo que nos dañó profundamente y que quizás, cambió nuestra vida, dejado profundas cicatrices.


  • Decir "no me importa", porque no podemos, ni debemos, quitarle importancia a algo que sí la tiene, por lo menos para nosotros, por la forma en que nos ha impactado o por los sentimientos que ha generado y que sólo nosotros podemos evaluar.


  • Justificar, porque no se trata de buscar razones que expliquen que lo que la otra persona hizo, estaba bien.


  • Reconciliarnos, porque reconciliar es restablecer una relación y muchas veces, para mantenernos sanos emocionalmente, necesitamos alejarnos de la persona que nos lastimó.


  • Negar la responsabilidad de quién nos lastimó.
    Al contrario, si negamos su responsabilidad para poder perdonarlo, nos estamos engañando.
    Cuando aprendemos a perdonar, maduramos y madurar implica aceptar la realidad, tal y como es, aunque no nos guste y responsabilizarnos por nuestros sentimientos y conductas.
    Por lo tanto, aceptar la realidad es, aceptar que nos lastimó y así como nosotros nos responsabilizamos por nosotros mismos, debemos delimitar las responsabilidades de los demás.


  • Culparnos, porque pensamos que lo provocamos.
    Aun si nosotros hicimos algo, la otra persona es responsable de su conducta, de su manera de reaccionar y de sus acciones hacia nosotros.


  • Culpar a las circunstancias o al destino.
    Independientemente de las circunstancias, la persona que nos lastimó es responsable de lo que hizo.


  • Obligar a la otra persona a que acepte nuestro perdón, ni es una manera de hacerlo sentir humillarlo ante nuestra conducta.

¿Por qué es importante perdonar?
Creemos que cuando perdonamos, lo hacemos por la otra persona.
Pero no es así.

Puede ser que la persona que nos lastimó, se sienta culpable o sufra porque nos hemos distanciado física y/o emocionalmente.
Pero no siempre es así.
Con mucha frecuencia, a esa persona no le importa lo que nosotros sentimos, a veces ni nos conoce, ya murió, está lejos de nosotros, etc.

Perdonamos a los demás, por nosotros mismos.
Cuando no perdonamos, permitimos que el odio, el rechazo, la venganza, el rencor, el dolor, etc., consuman toda nuestra energía, nos controlen, nos destruyan internamente y no nos permitan vivir en paz.

Está demostrado, científicamente, que cuando no perdonamos, nuestra salud se ve afectada, puede haber problemas de presión arterial elevada, dolor de cabeza y espalda, acidez estomacal, etc.

¿Qué pasa con nosotros, cuando perdonamos a los demás?
Imagínate que traes un gran saco sobre tu espalda.
Cada ves que te lastiman, que sufres por algo que hizo otra persona y que sientes coraje, odio, deseos de venganza, etc., lo único que haces, es guardar esos sentimientos en tu saco y los abonas con tu dolor y tus lágrimas para que vayan creciendo.

Piensa que esos sentimientos son grandes piedras, pero que no sólo aumentan en cantidad, cada vez que te sucede algo doloroso y agregas más coraje, rencor, etc., sino que se reproducen cada vez que piensas, hablas o platicas sobre lo que te hicieron o sobre lo que te gustaría hacerle a las personas que te han hecho sufrir.

¿Puedes imaginar cómo está ese saco, en estos momentos de tu vida?
¿Cómo te sientes al tener que cargarlo?
¿Todas las cosas que su peso te impide hacer?

Cada vez que perdonamos, limpiamos el saco o impedimos que se acumule más carga emocional.
Y a medida que el saco pierde peso, nosotros podemos tener mayor energía, podemos disfrutar el presente y dejar atrás el pasado, concentrarnos en nosotros mismos, en nuestro bienestar exterior y paz interior, vivir en armonía, ver hacia el futuro con esperanza y deseos de crecer y desarrollarnos, de amar y compartir.

Mientras no perdonamos, estamos atados a la persona que nos lastimó y vivimos gran parte del tiempo en el pasado, porque nuestros pensamientos y sentimientos giran alrededor de esa persona y de los momentos relacionados con ella.
Por lo tanto, además del daño que nos causó, ahora le damos parte de nuestro tiempo, un tiempo que perdemos inútilmente, sufriendo.

Al perdonar, nos liberamos, por lo que nos hacemos un regalo maravilloso.


Entre los principales elementos que nos impiden perdonar, encontramos:

  • Una baja autoestima, disfrazada de un falso orgullo,
  • el miedo a ser lastimados nuevamente,
  • el dolor que no hemos podido sanar y que generalmente se esconde detrás del coraje,
  • el resentimiento que alimenta nuestro enojo y dolor, independientemente del tiempo que haya pasado,
  • experiencias pasadas, no resueltas, que se suman e incrementan el conjunto de sentimientos y pensamientos que estamos viviendo.


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Perdonarnos a nosotros mismos.



Todos hemos cometido errores.
Algunos pequeños y otros grandes.

Todos recordamos algún momento en el que cometimos una acción o tuvimos un fracaso, que tuvo consecuencias importantes para nosotros y del cual nos arrepentimos enormemente, sin poder hacer nada al respecto más que culparnos, regañarnos o maltratarnos.

A veces estamos muy conscientes de eso, pero con frecuencia, lo hemos reprimido porque nos es sumamente difícil enfrentarlo cara a cara.
Procuramos no tenerlo muy presente porque nos sentimos muy culpables o puede ser muy doloroso, pero no sabemos que hacer al respecto.

El pasado ya no se puede modificar.
Entonces…¿Qué podemos hacer?
Perdonarnos a nosotros mismos.

Perdonarnos, al igual que perdonar a los demás, no es una acción, es todo un proceso que lleva tiempo.
¿Cuánto?
Depende de cada persona, cada situación y cada momento de nuestra vida.
Pero vale la pena.



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¿Qué puedes hacer?

Pregúntate, si realmente estás dispuesto a perdonar y/o a perdonarte.
¿Por que quieres hacerlo?
¿Como va a ser tu vida o cómo te vas a sentir, cuando hayas perdonado?
Haz un compromiso contigo mismo para perdonar, de preferencia por escrito.

Algunos artículos que te pueden ayudar son:
Una autoestima baja, cómo se forma la autoestima, mis pensamientos y mi autoestima, el enojo, sus causas y consecuencias, ¿qué es el resentimiento?, cómo eliminar el resentimiento, técnicas para manejar el coraje y tips para manejar el enojo.







Psic. Silvia Russek
Lic. En Psicología Clínica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitivo Conductual.
Terapia por Internet, por videoconferencia.
Citas:
e-mail: bienestar.e@gmail.com






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Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta.

Tú puedes lograrlo.

Silvia Russek.