Hola.
Tengo una nueva imagen para ustedes, pero el material va a seguir siendo el de siempre y constantemente va a aumentar y a mejorar.
Si deseas hacerme algún comentario, escríbeme, por favor a: bienestar.e@gmail.com
Muchas gracias.
Silvia

Los obstáculos para la felicidad



Si no estamos conscientes de los obstáculos para la felicidad y de nuestra actitud ante ellos, no vamos a lograr disfrutar de la vida tanto como deseamos.



Elimina los obstáculos que te impiden ser feliz

Y disfruta de la vida.


“La felicidad no consiste en las muchas cosas poseídas sino en el modo de gozarlas aunque sean menos". Francisco Suárez (Filósofo, teólogo y jurista español).





Obstáculos y limitaciones.


Miedo al compromiso.

Al hablar de compromiso, abarcamos todas las relaciones, incluyendo la de nosotros con nosotros mismos y todas las actividades. Cuando nos comprometemos, aceptamos responsabilizarnos de nuestros actos y de cumplir con aquello que prometimos. Cuando cumplimos con dichos compromisos, no solo disfrutamos de los resultados positivos que logramos, sino de la inmensa satisfacción de estar contentos con nosotros mismos.


Vivir con miedo.

El miedo no sólo nos desgasta emocionalmente, sino que disminuye nuestra autoestima, porque nos hace sentir inseguros y vulnerables y provoca que perdamos una gran parte de nuestro tiempo pensando en él y en lo que queremos o tenemos que hacer, pero no nos atrevemos.


Relaciones no resueltas.

Cuando nos encontramos en este tipo de situaciones, con frecuencia somos controlados por emociones negativas asociadas a dichas relaciones. Podemos estar conscientes o no de lo que nos está sucediendo y del motivo, pero mientras no nos responsabilicemos y cerremos todos los círculos, no vamos a poder ser felices.


No aceptar el cambio o querer que se dé, como nosotros queremos que se dé.

Nos guste o no nos guste, el cambio es parte de la vida. Cambian las personas, las relaciones, situaciones, la naturaleza, etc., incluyéndonos a nosotros mismos, tanto física, como conductual, emocional y psicológicamente. 

Si li aceptamos y tratamos de adaptarnos, podemos fluir con él. Si no lo hacemos, lo negamos y nos peleamos con la realidad, nuestro sufrimiento y problemas se incrementan constantemente.

 

El desconocimiento de nosotros mismos.

Con frecuencia, no logramos ser felices, porque no nos damos aquello que necesitamos o que realmente deseamos.

Esto puede estar provocado por el desconocimiento de nosotros mismos. La sociedad en la que vivimos, no fomenta la autoconsciencia y la introspección, sino que presiona para que vivamos de acuerdo a lod gustos, preferencias y la moda del grupo social en el que vivimos, que puede ser, en su mayoría, completamente diferente a nosotros mismos y que, además, por haber vivido experiencias distintas, tiene necesidades emocionales diferentes.

Esto nos puede, fácilmente, llevar a vivir sintiéndonos vacíos y, obviamente, descontentos.


Desear la aprobación constante de los demás.

Es imposible darle, siempre o casi siempre, gusto a una persona y mucho menos a mucha gente y el tratar de hacerlo es terriblemente desgastante, tanto física como emocionalmente y afecta de una manera muy importante a nuestra autoestima, que de por sí ya está muy baja.

Deseamos la aprobación de los demás, pensando que eso nos va a hacer sentirnos más importantes o queridos y que si nos rechazan, significa que somos poco valiosos. Pensar así es un gran error. Si la gente nos acepta o no, depende de sus gustos, valores y preferencias, que son totalmente subjetivos y personales y pueden ser diferentes a los nuestros. No nos están rechazando a nosotros, rechazan cualquier diferencia.





¿Qué puedes hacer?

1.- Comprométete con las personas y actividades importantes en tu vida y aprende a vencer el miedo al compromiso, analizando las causas de dicho miedo, cambiando los pensamientos negativos que lo mantienen y actuando a pesar de él.

Aparentemente, el no comprometernos nos permite tener mayor libertad, menos responsabilidad y disminuye nuestra exposición ante la posibilidad de fracasar, pero lo que resulta de esto son relaciones superficiales o la ausencia de ellas, menos logros significativos que nos den satisfacción y nos ayuden a sentirnos bien con nosotros mismos y poca o nula oportunidad de crecer y aprender de nuestros errores.

2.- El miedo se puede aplicar a muchísimas cosas y a todas las áreas de nuestra vida y en todas puede paralizarnos, impidiendo que actuemos o que lo hagamos correctamente.

Aprende a reconocerlo, aceptarlo, expresarlo y combatirlo adecuada y correctamente y, sobre todo, recuerda que todos, absolutamente todos los seres humanos sienten miedo en algunas ocasiones, pero algunos no lo detecten o lo niegan y esto, finalmente, los perjudica. Los únicos que pueden no sentir nunca miedo, son personas con alteraciones psicológicas y/o neurológicas.

El miedo es una emoción primeria de nuestro instinto de supervivencia, pero debemos saber manejarlo y no permitir que él nos controle. Tu valor como ser humano y tu valentía no disminuyen, por sentirlo, reconocerlo y aceptarlo. Valiente no es quien nunca siente temor, es quien actúa a pesar de él-

3.- Con frecuencia tenemos relaciones del pasado o presente que no hemos podido resolver y que nos siguen afectando debido a que sentimos coraje, resentimiento, culpa, etc. Puede suceder que ya no tengamos contacto con estas personas e incluso que ya no vivan, pero que sigan presentes en nuestra mente y, por lo tanto, en nuestros sentimientos, afectándonos, haciéndonos sufrir e interfiriendo en nuestras relaciones actuales.

 



Psic. Silvia Russek.
Lic. en Psicología Clinica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitiva.
Terapia por Internet. por videoconferencia.
Citas:
e-mail: bienestar.e@gmail.com




¿Sobre qué temas te gustaría leer?
Tu e-mail no queda registrado, por lo que no vas a recibir respuesta. 


¿Puedes calificar este artículo, por favor? 
Tu e-mail no queda registrado, por lo que no vas a recibir respuesta





Recuerda:

El camino al éxito, está formado por información, acción y perseverancia.
Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta.

Tú puedes lograrlo.

Silvia Russek.