¿Propósitos 
o sueños y deseos?



Es importante distinguir entre nuestros propósitos y nuestros sueños y deseos. Los primeros, implican tener la determinación y llevar a cabo el trabajo necesario para conseguirlos. Los sueños y deseos podemos disfrutarlos, brevemente o convertirlos en metas a lograr.





¿Estas planteando nuevos propósitos?

¿O simplemente son sueños y deseos?



"A los grandes hombres no se les mide, ni por las adhesiones que reciben ni por las agresividades de que son objeto: se les mide por la cantidad de propósitos que realizan". (Anónimo)





Esta sección te ayuda a:

1.- Detectar la razón, de por qué planteamos determinados propósito.

2.- Darnos cuenta de qué se necesita, para plantear nuestros propósitos adecuadamente.

3.- Saber qué hacer.





¿Cuál es la razón de los propósitos?

¿Qué significa para ti, planear un cambio o empezar algo nuevo?

Generalmente, en diferentes momentos, ante un cambio, en un año nuevo o en algún otro momento importante en nuestra vida, hacemos un alto o cerramos un ciclo, para enfocarnos en algo distinto, que nos llena de esperanzas e ilusiones.

Es una etapa, en la que esperamos lograr una serie de objetivos, sueños o deseos y, para lograrlo, nos planteamos una serie de propósitos que, con frecuencia, si no sabemos manejar adecuadamente, abandonamos a los pocos días o semanas de haberlos planteado.

Por eso, para lograr aquellos que te estás planteando en estos momentos o que puedes establecer en algún otro momente, es necesario que respondas a las siguientes preguntas:

¿Por qué y para qué planteas estos propósitos?
¿Cuál es la verdadera razón por la que te los estás proponiendo?

¿Son realmente importantes para ti o lo haces porque es lo que lo que la sociedad dice que hay que lograr o lo que alguien espera de ti?
Haz una lista, por escrito, de las razones que tienes para hacer lo que te propones y de las que tienes, para no hacerlo.

¿Estás realmente dispuesto a hacer un esfuerzo, para obtener lo que deseas o simplemente planteas tus propósitos por costumbre o para sentirte mejor, momentáneamente?

¿Tus propósitos son los mismos que te has planteado anteriormente?
En tal caso, ¿a qué crees que se deba el que no los hayas cumplido en esa época?
Analiza la situación o los obstáculos que hicieron que abandones tus metas, en esos momentos.

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¿Cómo plantear, adecuadamente, nuestros propósitos?

Para lograr nuestros propósitos es necesario:

  • Decidir cuál es el propósito más importante y trabajar sólo en él. Si queremos abarcar muchos cambios, no vamos a lograr nada.


  • Planear cómo vamos a lograrlo, es decir, especificar qué pasos tenemos que dar, cuándo, cuáles son los obstáculos probables y cómo vamos a vencerlos, a quién le podemos pedir ayuda, si la necesitamos, cómo vamos a ir checando nuestros avances, etc.


  • Revisar, con qué herramientas o recursos contamos y cuáles necesitamos adquirir.


  • Aprender a tolerar la frustración que podemos sentir durante el proceso de cambio. A no desmoralizarnos si fallamos en algún momento o si nos comprometimos a hacer algo y no lo hicimos. En estos casos, lo importante es analizar lo qué sucedió y por qué actuamos de determinada manera, para poder corregir. Recuerda que puedes perder algunas batallas, pero eso no significa que no vayas a ganar la guerra.

Una parte importante del éxito o el fracaso que podamos tener, depende del tipo de autoestima que tenemos. Con frecuencia, cuando tenemos una baja autoestima, consciente o inconscientemente, estamos convencidos de que no somos capaces de logar lo que deseamos, por lo que, fácilmente, podemos abandonar nuestras metas y al hacerlo, acabamos sintiéndonos frustrados y confirmamos nuestro sentimiento de incapacidad.

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¿Qué puedes hacer?


En primer lugar, analiza si realmente se trata de un propósito que tienes intensión de cumplir, haciendo el esfuerzo necesario o son simples sueños y deseos expresados en un momento dado, por simple exaltación o presión de algún tipo.

Comparte tu meta con otras personas, para que puedan apoyarte o ayudarte, cuando empieces a desalentarte.

No te des demasiado tiempo para lograr lo que deseas, a menos que la meta requiera de ello, como por ejemplo, aprender un nuevo idioma.
Divide tu meta final, en metas a corto plazo y éstas, en pequeños pasos que puedes ir dando día a día.

Cuando obtengas cualquier tipo de logro, aunque sea pequeño, recompénsate y compártelo con los demás.

Evita pensar que, si en el pasado no has tenido el éxito deseado, en esta ocasión tampoco lo vas a tener. Cada ocasión es diferente y tú eres distinto en cada momento de tu vida. Actualmente tienes más experiencia y conocimientos. 
Simplemente analiza que sucedió en el pasado, cuáles fueron los obstáculos y plantea una mejor forma de resolverlos.


Recuerda que un cambio de conducta o de actitud, necesita de cierto tiempo, pero sólo se logra si te esfuerzas todos los días en ello, aunque sea dando pasos muy pequeños.

No se trata de desaparecer algo que no te gusta (una conducta o forma de ser), sino de sustituirla por otra, por lo tanto, puedes tener momentos de retroceso.
Si esto sucede, no te desanimes, es normal. Lo importante es perseverar y entender que son parte del proceso y en lugar de regañarte o buscar justificaciones y culpables para abandonar tu trabajo y esfuerzo, analiza qué sucedió y cómo puedes corregir o evitar que vuelva a suceder lo mismo.

De acuerdo al tipo de metas o propósitos, haz una reevaluación de tus progresos cada 7 o 15 días Y de acuerdo a tus conclusiones, analiza si tu plan debe de ser modificado en algún aspecto o si te está dando los resultados que deseas.
En ocasiones, esto puede ayudarnos a ver si la meta o el plan de trabajo están mal planteados y es necesario replantearlos o si realmente no es lo que queríamos y es necesario descartarlos y sustituirlos pos otros.

No te plantees de forma automática, los propósitos que te has planteado en otras ocasiones y no has logrado. Recuerda que nuestras metas están basadas en nuestras prioridades y valores y éstos pueden cambiar con el tiempo, por lo tanto, piensa bien que es lo que tu deseas y por qué lo deseas, en estos momentos.
No te aferres a metas que ya no son significativas para ti.







Psic. Silvia Russek
Lic. En Psicología Clínica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitivo Conductual.
Terapia por Internet, por videoconferencia.
Citas:
e-mail: bienestar.e@gmail.com



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Recuerda:

El camino al éxito, está formado por información, acción y perseverancia.
Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta.

Tú puedes lograrlo.

Silvia Russek.