Cómo lograr el dominio de mí mismo.


Lograr el dominio de mí mismo es el primer paso para realizar las metas, deseos y la mayoría de las expectativas que tenemos y que van a permitir que tengamos la vida que deseamos.



Rompe las cadenas.

No permitas que te controlen.



"Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo". Marco Tulio Cicerón. (Orador, político y filósofo romano).



¿Qué significa el dominio

de nosotros mismos? 


Ser dueños de nosotros mismos, es poder decidir qué es lo que queremos y lo que necesitamos y poder luchar por obtenerlo, sin permitir que elementos negativos, nos lo impidan.

 

Responde, por favor, a las siguientes preguntas:

¿Estoy contento con lo que tengo?

¿Qué me falta o qué necesito hacer para estar mejor?

¿Por qué no logro algunas de las cosas que deseo?

¿En dónde creo que está la solución a mis problemas, dificultades y el malestar que puedo estar experimentando en mi vida?, ¿En mí, en los demás, en la suerte o en alguna otra cosa?


Las respuestas a estas preguntas pueden darte la pauta para ver si eres tú mismo, quien te ha impedido obtener aquellas cosas que no has logrado o qué situaciones, personas o elementos han estado influyendo de manera determinante en tu vida.

Cuando nos damos cuenta qué o quién nos controla y domina nuestra vida y si no somos nosotros mismos, cuando retomamos el dominio de la misma, ésta cambia de manera importante.

 

De hecho, todos tenemos sueños y deseos, éxitos y fracasos y sólo podemos triunfar, plenamente, cuando reconocemos que, para hacerlo, necesitamos ser dueños de nosotros mismos, es decir, ser capaces de controlar nuestras emociones, pensamientos, conductas y, hasta donde sea posible, las situaciones que vivimos o cómo las vivimos.

 

Ante dichas situaciones podemos tener emociones desadaptativas, pensamientos equivocados y negativos, hábitos erróneos y una mala autoestima o podemos sentir que nos falta la voluntad, motivación y autoconocimiento necesarios para obtener aquello que quisiéramos. Sin embargo, el manejo de todo esto forma parte de lo que significa ser dueños de nosotros mismos y es lo que debemos de aprender a desarrollar.

 

En realidad, lograr el control de mí mismo significa:

1.    Controlar mis pensamientos, para dirigirlos hacia el logro de mis metas y de mi bienestar, cambiando o eliminando aquellos que me causan problemas o emociones negativas.

2.    Manejar las emociones, incrementando las positivas, disminuyendo o descartando las negativas y aprendiendo a expresarlas correctamente, en la forma, momento y lugar adecuados.

3.    Modificar las actitudes que me perjudican emocional o conductualmente, como el pesimismo, perfeccionismo, el compararme constantemente con los demás, etc.

4.    Cambiar los hábitos de conducta que me impiden lograr mis metas.

 

En cuanto a los pensamientos, ¿Cuáles son los que necesitamos cambiar?

Aquellos que están distorsionando la realidad, ya sea porque la están exagerando, minimizando o negando, como por ejemplo, los que son extremistas y negativos, (por lo que nos impiden ver y manejar opciones y puntos intermedios), los que nos llevan a conclusiones erróneas y aquellos que nos dificulta reconocer todo lo positivo que sí existe en nuestras vidas.

Para cambiarlos, necesitamos ver, en primer lugar, si están basados 100% en la realidad (y todos los anteriores no lo están), por lo que debemos modificarlos para que sí lo estén. Vamos a buscar que sean positivos, que no sean de todo o nada y que estés basados en premisas o proposiciones que sean verdaderas y que se puedan comprobar.


Por otro lado, cuando hablamos de controlar nuestras emociones, éstas pueden o no, estar provocadas por nuestros pensamientos, pero siempre están mantenidas e incrementadas por ellos, por lo tanto, para dominar a las primeras, debemos cambiar a estos últimos, los como se indica en el párrafo anterior.

Cuando logramos dominar nuestras emociones, podemos ver la realidad de manera adecuada, aceptarla y relacionarnos con ella, tal y como es y así, actuar de acuerdo a nuestras necesidades y deseos.


En relación a nuestras actitudes, éstas son comportamientos automáticos, resultados de una emoción y una forma de pensar, por lo que, para trabajar sobre ellas, es necesario hacerlo sobre los pensamientos, emociones y metas o hábitos de conducta.

Para sustituir o eliminar estos últimos, es indispensable, primero, reconocerlos y establecer un plan basado en metas, alcanzables, a corto, mediano y largo plazo, determinando pequeños pasos que nos lleven a ellas.


Si queremos mantener nuestra fuerza de voluntad y motivación, debemos estar convencidos de qué es lo que queremos lograr y, sobre todo, para qué lo queremos obtener. Debemos, también, detectar las creencias negativas, pesimistas y erróneas, que nos pueden llevar a abandonar nuestra lucha por lograr lo que deseamos. Una vez detectadas, debemos cambiarlas o eliminarlas. para cambiarlas o eliminarlas.




¿Cuáles son los beneficios

de lograr el dominio de mi mismo?


Cuando podemos controlarnos, nos damos el tiempo suficiente para analizar cuál es la conducta conveniente para evitar errores o problemas y así, poder obtener los resultados que deseamos.

Podemos escuchar a los demás y pensar en lo que ellos plantean, para elegir la mejor opción.

Al dominar nuestras emociones negativas y conductas inapropiadas, mejoramos nuestras relaciones con los demás.

Por las mismas razones antes mencionadas, evitamos que se presenten muchas situaciones estresantes. Además, si nos enfrentamos a alguna de ellas, la manejamos adecuadamente y con mayor facilidad.

Evitamos crear una serie de pensamientos negativos que pueden presentarse, incluso de una manera obsesiva y que nos impiden actuar racionalmente y disfrutar de la vida.

Evitamos emociones negativas, sumamente desgastantes, que únicamente nos causan daño emocional y físico.

Podemos vencer tentaciones que no nos convienen y que pueden perjudicarnos y nos permite elegir el bienestar a largo plazo sobre la satisfacción inmediata, pero de corta duración.

Mejora nuestra autoestima, porque nos sentimos satisfechos de nosotros mismos.



¿Qué puedes hacer?

Para cambiar aquello que no te gusta, primero tienes que conocerlo y, para eso, es necesario que te auto observes. Tus puntos de partida deben de ser tus emociones, (porque, con frecuencia, es más fácil detectarlas que a los pensamientos detectar) y observar los resultados que éstas, están provocando en tu vida.

Sin embargo, otros aspectos importantes que debemos saber es, qué es lo que deseamos y lo que necesitamos, cuáles son nuestros puntos fuertes y los débiles, así como lo que nos gusta y lo que nos disgusta, ya que esto nos da la información necesaria de hacia dónde nos queremos o necesitamos dirigir y en qué aspectos vamos a aplicar el control sobre nosotros mismos.

Aprende a desarrollar la capacidad de mantenerte tranquilo ante la adversidad, los problemas, conflictos y las diferencias con los demás. Para poder hacerlo, necesitas saber cómo relajarte y combatir los pensamientos erróneos que te alteran.

Aprende, también, a aceptar lo que no puedes cambiar, porque no depende de ti. Así podrás evitar el deseo de seguir peleándote con la vida, la realidad o la gente, porque las cosas y las personas no son, como tú quieres que sean.

Y recuerda, que nosotros somos los creadores de nuestra vida, ya que ésta depende, en su mayor parte, de las decisiones que tomamos y las conductas que llevamos a cabo como resultado de dichas decisiones. Éstas, a su vez, están basadas en nuestras emociones y pensamientos y ambos pueden ser controlados por nosotros, si así lo deseamos y aprendemos a hacerlo.

Sin embargo, debemos de estar conscientes, de que ser dueños de nosotros mismos, es una meta que lleva tiempo alcanzar e implica un trabajo continuo.




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Lic. Silvia Russek.
Lic. en Psicología Clínica.
Especialidad en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitiva.
Terapia por Internet. por videoconferencia.
Citas:
e-mail: bienestar.e@gmail.com



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Silvia Russek.