A continuación encontrarás diferentes sugerencias que te ayudarán a desarrollar o fortalecer tu autoestima y mejorar tu calidad de vida:
Recuerda que siempre puedes aprender y mejorar.
Tú bienestar depende principalmente de ti.
Los demás pueden apoyarte, darte cariño o ayudarte, pero no pueden cambiarte o cambiar tu capacidad de disfrutar.
Pueden criticarte o molestarte, pero la decisión de darles importancia o ignorarlos, está en ti.
Sólo tú manejas tus pensamientos, sentimientos, autoconcepto, autoimagen, decisiones y conductas.
Aprende a aceptarte.
Reconoce tus cualidades, defectos, sentimientos, pensamientos, valores y actitudes y cambia aquellos que te perjudiquen.
Pero ten siempre en cuenta, que nadie es perfecto, ni podemos tratar de serlo.
Es imposible lograr la perfección.
Aún las personas más capaces, cometen errores.
Todos fallamos y todos tenemos defectos.
Es una característica del ser humano.
Pero siempre podemos corregir y aprender, para tener una vida con mayor bienestar.
No le tengas miedo a las responsabilidades o a tomar decisiones.
El miedo paraliza, provoca inseguridad y disminuye la autoestima.
Si te equivocas, siempre puedes aprender de la equivocación y corregir o evitar cometer el mismo error.
Cuando nos arriesgamos podemos abrirnos a nuevas posibilidades.
Muy pocas decisiones equivocadas, tienen consecuencias graves.
La mayor parte de las veces, la peor consecuencia es nuestro propio malestar.
Recuerda que podemos aprender a cambiar o a disminuir nuestras emociones negativas.
Si tienes problemas en una relación personal, no te culpes sólo a ti.
Una relación es de dos y ambos son responsables de lo que está sucediendo y de solucionar los problemas.
Reconoce tu participación y responsabilidad, sin criticarte ni juzgarte y ve qué quieres y puedes hacer al respecto.
No trates de cambiar al otro, porque no lo vas a lograr.
Tú no eres responsable de sus sentimientos, ni de su forma de ser o actuar.
Puedes apoyarlo y tratar de comprenderlo, pero no cargues con responsabilidades que no te corresponden.
No quieras abarcar demasiadas cosas, ni busques hacer muchos cambios a la vez.
Revisa tus expectativas, de preferencia por escrito.
Ponte metas alcanzables, que sean importantes para ti y trabaja una a la vez.
Revisa tu escala de valores.
Con frecuencia creemos que ciertas cosas o personas son muy valiosas o importantes para nosotros, porque lo aprendimos durante nuestra infancia o porque la sociedad las refuerza.
Sólo cuando actuamos de acuerdo a nuestros propios valores, podemos sentirnos bien con nosotros mismos y podemos buscar una vida mejor.
Haz una lista de todas las personas y cosas importantes (dinero, ciertas relaciones, belleza, salud, poder, reconocimiento de los demás, amor, etc. y piensa que estarías dispuesto a dar, por tener cada uno de ellos.
Analiza cuál es más importante.
Trata de ser honesto contigo mismo.
No somos mejores o peores personas por preferir una cosa u otra.
Nuestros valores son el resultado de lo que hemos vivido.
Pero si estamos descontentos con ellos, siempre podemos trabajar para cambiarlos.
Cuídate física y emocionalmente.
Cuida tu salud, duerme y descansa lo necesario, vigila que tu alimentación sea sana, etc.
Reconoce y busca satisfacer tus deseos y necesidades emocionales.
No esperes que otros lo hagan por ti.
Muchas de esas necesidades, dependen de lo que tú no te das o no haces por ti mismo.
Busca actividades que te den satisfacción.
Reconoce y premia tus logros, aunque consideres que son pequeños o poco importantes.
Recuerda que no importa a donde queremos llegar, cada paso es importante, aunque no te lo parezca.
Cada paso nos acerca a nuestra meta y significa un esfuerzo que debemos reconocernos y la cercanía a una recompensa que nos merecemos.
Desarrolla el sentido del humor.
Aprende a reírte de ti mismo.
Ríe y juega siempre que puedas.
La risa es maravillosa para nuestra salud física y emocional.
Vuelve a ser niño y redescubre la libertad, la esperanza y la capacidad de disfrutar.
Vive el presente.
Pensar constantemente en el futuro nos angustia y aumenta nuestra sensación de incapacidad.
Centrarnos en el pasado nos genera culpa, coraje o autocompasión y alimenta la idea equivocada de ser poco valiosos.
Evita compararte con los demás.
Siempre va a haber alguien que sabe más que nosotros o que tiene alguna cualidad que admiramos y no tenemos o creemos que no tenemos.
Pero también siempre hay gente que tiene menos conocimientos o cualidades.
Compararnos sólo nos quita tiempo y energía, aumenta nuestro sufrimiento y el resultado está basado en una percepción equivocada.
Combate el perfeccionismo.
Nadie puede ser perfecto.
Si te empeñas en encontrar un error y en darle mayor importancia de la que tiene, lo vas a lograr.
Pero solo te va a causar un sufrimiento inútil y va a impedir que aprendas, actúes y logres tener éxito en lo que te interesa.
Si necesitas ayuda, búscala.
No sufras innecesariamente.