Aprender a perdonar.


Cuando perdonamos nos liberamos de una gran carga emocional que traemos sobre nuestros hombros y que nos impide disfrutar de la vida. No perdonamos para beneficiar al otro, perdonamos para liberarnos a nosotros y poder tener una vida mejor.


¿Sabes perdonar?



Tú puedes aprender a hacerlo.




"¿Quieres ser feliz por un instante? Véngate;
¿quiere ser feliz para siempre? Perdona". Anónimo


Aprender a perdonar.



El tema del perdón se ha vuelto muy importante.

Se nos ha enseñado, que perdonamos por hacernos un bien a nosotros mismos, no por la persona que nos dañó y nos hizo sufrir.
Quizás este es el motivo, por el que cada vez son más las personas que hablan sobre querer perdonar o incluso, sobre haber perdonado.

Sin embargo, con frecuencia, no se trata más que de un perdón superficial.
En lo profundo de su corazón o de su inconsciente, sigue acumulándose el coraje, el resentimiento y el deseo de venganza.

¿Y qué sucede?

Que esa persona, probablemente sin saber la causa, se deprime constantemente, está siempre de mal humor, amargada, resentida con la vida, etc.

Aprender a perdonar no es fácil, aunque vale la pena el esfuerzo.
Es importante recordar, que perdonar no es una acción que llevamos a cabo en un momento o en un día.
Es un proceso que necesita que trabajemos mucho tiempo.

¿Cuánto?

El tiempo que cada persona necesite, dependiendo de sus características, de lo que necesite perdonar y del tiempo que le dedique.

El primer paso es que te preguntes y que seas muy sincero al responder:
¿En verdad quieres perdonar a… y dejar este asunto en el pasado?

¿Por qué?

Reflexiona detenidamente ambas preguntas, contéstalas por escrito y guarda esa hoja, para releerla siempre que lo necesites y si estás convencido de que quieres perdonar, sigue adelante.

Cuando queremos aprender a perdonar, ya sea a los demás o a nosotros mismos, es importante empezar por cosas pequeñas.
Recuerda que el perdón es una decisión, por lo tanto, lo primero que debes hacer, es expresar en voz alta y/o por escrito, tu compromiso a trabajar, para perdonar.

El segundo, es reconocer que nos han hecho daño, que nos han ofendido y que tenemos el derecho a ser tratados con respeto.
Que somos tan valiosos como cualquier otro ser humano y merecemos que se respeten nuestros sentimientos y necesidades, al igual que nosotros respetamos las de los demás.

Es importante aceptar que sentimos dolor, enojo y cualquier otro sentimiento que tengamos.
Es necesario reconocer y dejar salir todas las emociones negativas que tenemos en relación a la persona y a la situación que queremos trabajar.

Si estás enojado con esa misma persona, por muchas otras cosas, no es la mejor persona para empezar a aprender a perdonar.

Cuando expreses tus emociones negativas, no lo hagas delante de la persona con la que estás enojado, porque no se trata de que acaben discutiendo o peleando.
Este es un trabajo que haces tú, contigo.
De hecho, es importante hacerlo cuando estés solo, en un lugar y momento en el que no vas a ser interrumpido y cuando no tienes que encontrarte, después, con ninguna otra persona.

Para facilitarte el reconocimiento y exteriorización de tus emociones puedes:

  • Imaginar que está frente a ti y gritarle todo lo que quieras,


  • utilizar un cojín y pegarle con un palo o raqueta, pensando en el y diciendo, cada vez que golpeas:
    me siento…,
    eres…


  • Puedes escribirle una carta, poniéndole todo lo que sientes y piensas de el, con el vocabulario que quieras, NO SE LA VAS A MANDAR.

Una vez que creas haber expresado todo tu coraje, busca que otras emociones están ocultas detrás del coraje.
¿Humillación, decepción, tristeza, miedo, te sentiste rechazado, hay dolor por no haber sido amado, reaccionó tu niño interno que fue tantas veces despreciado?

Detrás del coraje, casi siempre hay otros sentimientos de los que no estamos muy conscientes, pero que no por eso son menos dolorosos.
Búscalos, acéptalos y exprésalos.

Una forma de hacerlo, es imaginando que eso le hubiera sucedido a otra persona, a alguien que conocemos y queremos.
¿Qué es lo que esa persona habría sentido?
Anota todo lo que se te ocurra, sin pensarlo o analizarlo.

¿En que otras ocasiones te has sentido así?
¿Esta persona que te lastimó o esta situación, despertó algún recuerdo de algo similar que viviste?
Si así fue, piensa en ello y ve que en que se parecen ambas situaciones.

Este proceso puede llevarte un par de horas o muchos días, no te apresures.
Vuelve a él, hasta que sientes que ya no hay nada nuevo que puedas agregar.

Ahora, piensa en lo peor que te podría suceder en la vida.
En algo que sea objetivo, lógico y probable.
Escríbelo y ponle un 10 de calificación, en donde 10 es lo más importante.

Anota las 3 cosas más importantes, positivas o negativas, que te han sucedido a lo largo de toda tu vida y califícalas del 1 al 10, según su importancia.
¿La situación que estas trabajando se encuentra dentro de estas tres?
Si no es así, ¿qué número le pondrías?

¿Tu coraje, dolor y todas las demás emociones negativas que sientes, en relación a la persona que quieres perdonar,son proporcionales a lo que te hizo?
Si crees que no lo son, ¿por qué crees que tu reacción fue tan intensa?
Este último paso y el siguiente, no los vayas a hacer antes de haber reconocido y expresado todas tus emociones negativas, porque si los haces, estarás "enterrando" aún más dichas emociones y te van a causar problemas sin que sepas por qué te sientes tan mal, sin ninguna razón aparente.

Además si no reconoces realmente tu enojo y tu dolor, ¿cómo vas a perdonar?, ¿qué es lo que vas a perdonar?


Ahora ponte en el lugar de la persona que te lastimo o dañó.
Si tuvieras su historia, su pasado y su presente, ¿que dirías cuando te preguntaran por que lo hiciste?
¿Cómo crees que ve el lo que sucedió
¿Por qué lo ve así?
De preferencia contesta todo por escrito.

Si una persona está mentalmente sana, no es totalmente mala o totalmente buena, por lo que cuando hace algo malo, desde su punto de vista y tomando en cuenta su historia personal, tiene sus motivos y para él, está bien.

Tú no tienes que compartir su forma de pensar y sentir, ni sus valores, pero ¿puedes entenderlo?
¿Puedes ver su conducta, como resultado de sus propias carencias emocionales o de sus experiencias dolorosas?

No se trata de que lo justifiques y te sientas mal por tu primera reacción y los sentimientos que tuviste durante tanto tiempo.
Su conducta es reprobable y si necesita castigo o merece que se le aplique la justicia, hay que hacerlo.

Pero es importante ver a la persona desde otro punto de vista, en su totalidad.
Una persona es más que sus conductas.

¿Podría ser que esa persona te lastimó, porque esperabas mucho de ella?
¿Porque no sabía que es lo que querías?
¿O la persona te abandonó, porque se peleaban todo el día?

En ocasiones no recibimos lo que queremos o necesitamos y eso nos duele y enoja, porque los demás no lo saben.
Nosotros no lo decimos o lo hacemos de una manera inadecuada.
Si es así, es nuestra responsabilidad hacerlo y quizás tenemos que perdonarnos, también, por nuestra participación en lo que sucedió.

El siguiente paso es imaginarte que estás frente a esa persona.
Cierra tus ojos y velo frente a ti.
¿Qué sientes?

Si vuelven todos los sentimientos negativos, con toda su fuerza original o con mucha intensidad, necesitas volver a trabajar los pasos anteriores.
Si su fuerza a disminuido considerablemente, habla con esa persona.
Dile o pregúntale lo que quieras y escucha lo que te dice.

¿Puedes ver a esa persona como un ser vulnerable, con ciertas debilidades y necesidades?
¿Puedes sentir su dolor, en determinados momentos?
¿Este dolor, esto que ves en el, te puede ayudar a renunciar al deseo de venganza, al coraje y al odio que sientes por él?

Sierra los ojos, imagínatelo frente a ti parado, con una nube negra encima de él y dile, te perdono, y mientras dices esas palabras imagina que una luz blanca baja del cielo y te rodea, provocando un sentimiento de paz y tranquilidad, mientras la nube negra se desvanece.
Respira tres veces lentamente y abre tus ojos.

Llevar a cabo este proceso, una sola vez, nunca es suficiente.
Sólo tú puedes decidir cuántas veces y durante cuánto tiempo tienes que trabajar con cada persona y contigo mismo para lograr realmente perdonar en cada ocasión.
Pero lo que si te puedo garantizar es que, si perdonas de corazón, tu vida va a cambiar.







Psic. Silvia Russek
Lic. En Psicología Clínica.
Diplomado en Terapia de Pareja.
Especialidad en Terapia Cognitivo Conductual.
Terapia por Internet, por videoconferencia.

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El camino al éxito, está formado por información, acción y perseverancia.
Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a la meta.

Tú puedes lograrlo.

Silvia Russek.






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